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15 de noviembre de 2007

Badajoz: La ayuda domiciliaria no llega al 40% de los solicitantes

Hace nueve años que sufrió una trombosis cerebral y que su vida se vio reducida a las cuatro paredes de su dormitorio. Su enfermedad la comparte a partes iguales con su mujer, que casi no se separa de la cama de su marido. Enrique Arriba García, de 70 años, y María Josefa Guzmán Ribero, de 67, habitan en el número 6 de la calle Tajo, en la barriada de la UVA. Tienen dos hijos, uno de 37 años y otra de 40. Los dos se independizaron hace tiempo.

Josefa, como la conocen en el barrio, no puede atender por sus propios medios a su esposo, y Enrique, que apenas es capaz de pronunciar dos palabras seguidas, saca fuerzas de donde puede para dejar bien claro que él quiere estar en su casa, y no en una residencia de mayores.

Este matrimonio forma parte de las 1.221 personas que hacen uso a diario bien del servicio de ayuda a domicilio bien del servicio de teleasistencia que existen en la ciudad. «De 9 a 10 de la mañana viene una chica para lavarlo y estar un rato con nosotros y de 20 a 21 horas vienen otras dos chicas para levantarlo un rato de la cama», explica Josefa. «De la limpieza de la casa me encargo yo cuando puedo», apunta esta entregada esposa. «Me da mucha rabia cuando cambian las auxiliares, porque te tienes que acostumbrar a gente nueva, y eso nos cuesta mucho a los dos. De todas formas, esas visitas me alivian, yo sola no aguantaría esta situación».

«Además, si yo pudiera sentar a mi marido en una silla de ruedas y sacarlo a la calle, la historia sería mucho más llevadera, pero es que tampoco puedo porque en este barrio nada más que hay obstáculos en la calle», apostilla.

«Afortunados»

Sin embargo, este matrimonio se debe sentir afortunado porque no todas las personas de la ciudad que lo necesitan pueden estar atendidas por los Servicios Sociales del Ayuntamiento. «Tenemos dos programas: el de ayuda a domicilio y el de teleasistencia. En el primero hay 921 usuarios -de los que 898 son mayores de 60 años-, mientras que 504 personas están en lista de espera; en el de teleasistencia hay 300 inscritos y 257 aguardando a que los llamemos», explica la concejala de Servicios Sociales, María del Rosario Gómez de la Peña. «En total, existe una demanda de 761 personas que están desatendidas, es decir, uno de cada diez mayores no accede al servicio», subraya.

«Por ejemplo, la mujer de 74 años que tuvo que ser rescatada de su casa el pasado martes tenía solicitado el servicio de teleasistencia desde el pasado 8 de agosto, pero es que no tenemos recursos para más y además no estaba incluida dentro del grupo de máximo riesgo. Sí que es usuario del servicio de ayuda a domicilio y, de hecho, una trabajadora fue a verla uno de los días en que estuvo atrapada en su vivienda y la señora no le abrió la puerta. La auxiliar pensó que habría salido un momento y no le dio mayor importancia».

«Nosotros funcionamos principalmente con las subvenciones que nos concede la Junta de Extremadura y hacemos lo que podemos», afirma la edil de Servicios Sociales. «Hace tres años que estamos atascados».

El servicio de ayuda a domicilio, que funciona los siete días de la semana, puede ser de tres tipos: de carácter doméstico, en el que se realizan las labores propias del hogar como la limpieza y la comida; de carácter personal, en el que se hace compañía a las personas, se las asea y, por ejemplo, se va con ellas al médico; y otra tercera modalidad que es una mezcla de las dos anteriores. «Este programa es para todas las edades, aunque la mayoría de los usuarios son ancianos. El coste del mismo depende de los ingresos. Hay muchos que no pagan nada y otros que abonan dos euros por hora», manifiesta la concejala.

24 horas al día

La teleasistencia, que está dirigida a mayores de 65 años y funciona 24 horas al día, consiste en un dispositivo que se coloca en la vivienda de la persona en cuestión para que ésta lo active cuando tenga alguna emergencia. «Se trata básicamente de un botón que unos ponen en el teléfono, otros se lo cuelgan de la medalla que lleven en el cuello, etc. Al pulsar el botón, se envía un aviso directo a un centro de emergencias que gestiona todas estas alarmas». Este servicio de teleasistencia es puesto en práctica en la ciudad por los integrantes de Cruz Roja.

El precio del mismo es de 1,35 euros al mes, mientras que si los gestiona una empresa privada hay que pagar unos 20 euros al mes, según la edil.

Asimismo, Gómez de la Peña quiso dejar claro que no es necesario ser anciano para estar dentro de los programas. «Los minusválidos también pueden acceder a él, ellos y su familia, cuando haya plazas, claro».

«Las cifras hablan por sí solas, y está claro que es más que necesaria una ampliación de ambos programas de atención a mayores. No sabemos qué pasará ahora con la Ley de Dependencia, pero estamos frente a un grave problema», asegura.

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